Nuestros corresponsales discuten las perspectivas del plan del presidente Trump para poner fin a la guerra.

El plan de paz de Ucrania, parte por parte
La guerra en Ucrania dura ya casi cuatro años; 11 si contamos desde la anexión de Crimea en 2014. Muchas predicciones han resultado ser erróneas a lo largo del camino: Rusia va a ganar en una semana. Ucrania va ganando, contra todo pronóstico. Las sanciones de Estados Unidos y Europa van a desangrar a Rusia y la obligarán a sentarse a la mesa de negociaciones.
En lugar de eso, se ha convertido en una guerra de desgaste en la que Rusia avanza con lentitud.
Las exigencias de ambas partes son irreconciliables. Rusia nunca se replegará a una posición anterior a 2014, según los analistas. Ucrania nunca aceptará un acuerdo que no incluya garantías contra una futura invasión rusa. Pero entre esas posiciones, ¿cuáles son las cartas que tiene cada parte? ¿Dónde hay margen para la negociación?
Andrew Kramer, jefe de nuestra oficina en Ucrania, y Anatoly Kurmanaev, corresponsal en Rusia, han cubierto la guerra desde el principio. Me puse en contacto con ambos.
Andrew, ¿cuáles son las líneas rojas de Ucrania?
El territorio es absolutamente clave. También necesitan garantías de seguridad creíbles. El acuerdo le ofrece a Ucrania garantías de seguridad, pero la versión que vimos no las detalla. Al parecer, eso se está elaborando en un anexo separado del acuerdo. Así que ahí es donde realmente se pondrá a prueba.
Anatoly, ¿cuáles son las líneas rojas de Rusia?
Descartar definitivamente el ingreso de Ucrania en la OTAN; no solo como una promesa, sino consagrarlo en la legislación ucraniana y en los estatutos de la OTAN. Rusia también quiere reclamar algún territorio adicional, como el Donbás, que Putin pueda presentar como una victoria. La presencia de soldados de la OTAN en Ucrania también es un no rotundo.
Andrew, ¿qué territorio, como máximo, crees que Ucrania podría ceder?
Ucrania ya acordó en marzo un alto al fuego a lo largo de la actual línea del frente. Así que eso supondría el reconocimiento de hecho del control ruso de todo lo que hay al oriente y al sur de la línea del frente. Pero en el plan se añade la parte de la región de Donetsk que sigue bajo control ucraniano. A Rusia probablemente le llevaría al menos dos años capturarla. Cederla es una línea roja.
Un compromiso podría ser que esa área sea una zona desmilitarizada bajo control ruso.
¿Y Ucrania podría aceptarlo a cambio de concesiones en otros ámbitos?
En realidad esa es la gran interrogante: ¿el gobierno de Kiev podría presentar esto a los ucranianos como algo necesario para cimentar una paz a largo plazo? En privado, los funcionarios ucranianos dicen que las garantías de seguridad son más importantes que la ubicación exacta de la nueva zona desmilitarizada. Porque eso es lo que garantiza la soberanía y la seguridad del país a largo plazo. Es lo que permitiría reanudar el desarrollo económico.
Entonces, ¿cómo lucirían unas garantías de seguridad creíbles?
Los modelos que están sobre la mesa son: contar con algunos soldados europeos al oeste del río Dniéper, que serían en gran medida simbólicos, como fuerza de reafirmación; un modelo que requeriría alguna fuerza mayor en Europa que se activaría para unirse a la lucha si se produjera otro ataque; o una promesa de ayuda occidental si Rusia volviera a invadir, algo parecido al Artículo 5 de defensa mutua de la OTAN, pero sin la OTAN.

Anatoly, recuérdanos las objeciones de Rusia a una relación entre la OTAN y Ucrania.
Putin calificó la invasión como una campaña para “desnazificar” y “desmilitarizar” Ucrania. Esta narrativa se basa en falsedades sobre la historia de Ucrania y su gobierno. Pero el fundamento declarado es que Rusia invadió para eliminar una amenaza percibida, y la amenaza era que Ucrania gravitaba hacia la OTAN. El Kremlin ha presentado la guerra como un ataque preventivo.
La expansión gradual de la OTAN hacia el este provocó un sentimiento muy real de indignación entre los rusos, entre ellos los que son críticos de Putin. A la gente le preocupa que Ucrania se convierta en una base para tropas y misiles occidentales.
Andrew, ¿hay alguna forma de eludir la objeción a la OTAN haciendo que las fuerzas de mantenimiento de la paz estén más relacionadas con la Unión Europea?
Eso ocurrió en Georgia, en la línea de contacto entre Rusia y Georgia, en las regiones de Osetia del Sur y Abjasia. Así que existe un precedente.
Visto desde Ucrania, ¿crees que existe una posibilidad creíble de que este plan pueda lograr un acuerdo de paz?
Considero que sí. A la larga. Cuantas más versiones se propongan de esto, más probabilidades habrá de que algo se mantenga.
Y hay algunos puntos en los que hay margen para la negociación. Por ejemplo, el tamaño del límite del ejército ucraniano. Los analistas dicen que el ejército ucraniano de posguerra tendrá que reducirse inevitablemente. No pueden mantener un ejército permanente de un millón de hombres.
Y sobre la OTAN: existe el acuerdo de que Ucrania no entrará en la organización porque no todos los miembros de la OTAN lo aceptarían. Así que esto ya no es un punto de desacuerdo, como antes.
Anatoly, ¿qué pasa con Rusia?
A pesar de todos los defectos de este plan, parece que al menos intenta incorporar algunas exigencias básicas de ambos bandos. ¿Qué necesitan las dos partes como mínimo para dejar de pelear? Tanto Putin como Zelenski se enfrentan a enormes desafíos internos, y ambos tienen que vender esto como una victoria a sus electores.
Andrew, ¿la gente de Ucrania da crédito a Trump por intentar negociar algo?
Sí, quizá haya un apoyo sorprendente. Había una frustración extraordinaria con las políticas del gobierno de Joe Biden de ayuda a paso lento, sin hacer ningún esfuerzo en el aspecto diplomático. La idea de que potencialmente hay algún tipo de acuerdo en marcha es muy esperanzadora, aunque quizá no sea la versión final.
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