Notificaciones, videos breves y actualizaciones constantes reordenan las rutinas y dificultan las pausas. Especialistas analizan cuándo la conexión persistente puede afectar el descanso, los vínculos y la capacidad de concentrarse.
La discusión alcanza a personas de distintas edades. El punto no pasa por describir a las plataformas como un problema aislado, sino por reconocer cuándo la navegación adquiere un carácter persistente, desplaza otras actividades o se vuelve difícil de interrumpir.
