Más de un año después del cierre definitivo de USAID, lo que fue visto por algunos analistas como una oportunidad para los competidores de EE.UU., China no buscó tomar ese lugar en materia de asistencia. Pero sí ha ido modificando su estrategia en América Latina, que en las primeras décadas del siglo XXI estuvo marcada por grandes proyectos de infraestructura, para pasar a iniciativas de menor escala, muchas veces con gobiernos municipales y no nacionales, pero en áreas de alta sensibilidad como seguridad o explotación de minerales críticos.
La región continúa intentando acomodarse a la disputa geopolítica entre Estados Unidos, que aumentó su coerción en la que considera su área de influencia natural, y China, que sigue su campaña para expandir su presencia.