La mayoría tenían órdenes judiciales que los protegían de la expulsión a sus países de origen, por lo que fueron enviados a un centro de detención en Camerún.

En el marco de un acuerdo secreto de deportación, el gobierno de Donald Trump trasladó en enero a Camerún a nueve personas, a casi todas las cuales se les había concedido protección judicial para no ser devueltas a sus países de origen.
Ninguna de ellas es oriunda de la nación africana de Camerún, según documentos del gobierno obtenidos por The New York Times y abogados de los deportados. Además, Estados Unidos no ha llegado a ningún acuerdo público con Camerún para aceptar deportados que procedan de otras naciones.