Opinión
Ensayo invitado
Cuando KJ Muldoon nació en el verano de 2024, a sus padres les dijeron que padecía una enfermedad tan rara que afecta a uno de cada 1,3 millones de recién nacidos. Su enfermedad, una grave deficiencia de una enzima conocida como CPS1, causaba que su pequeño cuerpo fuera incapaz de descomponer las proteínas de forma adecuada, lo que inundaba su sangre de toxinas que podían causarle daños cerebrales o la muerte. Un trasplante de hígado podría corregir el problema, pero KJ era demasiado joven y frágil para someterse a uno. Cada día que pasaba, aumentaba el riesgo de daño neurológico irreversible.
