
En 1956, el australiano John Landy sacrificó su oportunidad de marcar un hito histórico para socorrer a Ron Clarke, al que había lastimado accidentalmente, y luego remontó 30 metros de desventaja para cruzar primero la meta.
El atleta australiano John Landy interrumpió su marcha en plena competencia para socorrer a un rival al que accidentalmente lastimó; resignó toda posibilidad de batir un récord mundial y, aun así, remontó para ganar. El episodio ocurrió en marzo de 1956, durante el Campeonato Australiano de la Milla celebrado en el Parque Olímpico de Victoria, y quedó registrado como uno de los gestos más recordados en la historia del atletismo.
