La primera vez que puse un pie en Hickory, una pequeña ciudad al pie de las montañas Blue Ridge, en Carolina del Norte, la belleza de la zona ocultaba su tristeza. Los bosques ricos en robles, arces y pinos han dado origen a decenas de empresas de muebles que emplean a miles de trabajadores. Las fábricas de Hickory elaboran el tipo de muebles estadounidenses, pesados y sólidos, destinados a durar generaciones. Pero todo cambió en 2001, cuando China entró en la Organización Mundial del Comercio. El aumento de las importaciones chinas devastó Hickory y otras pequeñas ciudades fabriles como ella.
Ensayo invitado
