El gobierno de Trump está permitiendo la entrada de más trabajadores agrícolas invitados bajo el programa H-2A, pero evitar los abusos resulta difícil.
En los primeros meses del año, miles de hombres se dirigen hacia el norte desde México y Centroamérica para atender los cultivos más delicados de Estados Unidos.
Viajan de noche en autobuses fletados hasta las granjas donde pasan la mayor parte del año recogiendo cosechas como arándanos y apio, productos que aún se cosechan mejor con manos humanas.
