Su protagonista, la que fuera y es de nuevo la primera dama de Estados Unidos, permanece ignota e inalcanzable a lo largo de más de 100 minutos de escenas rebuscadas y narraciones genéricas. En una historia que abarca los 20 días previos a la investidura presidencial del año pasado, Melania Trump está en constante movimiento —en aviones, en coches, en tacones—, pero siempre a distancia, justo frente a ti, pero muy alejada de cualquier espectador que quiera vislumbrar a la persona que se esconde tras las gafas de sol.