“Se desprenden con mucho cuidado los pétalos de las rosas, procurando no pincharse los dedos, pues aparte de que es muy doloroso, los pétalos pueden quedar impregnados de sangre y esto, aparte de alterar el sabor del platillo, puede provocar reacciones químicas, por demás peligrosas…“.
Así empezaba la receta más memorable de la deliciosa novela “Como agua para el chocolate” de Laura Esquivel, en la que la protagonista Tita impregna la comida que cocina con sus sentimientos.
Al preparar codornices en pétalos de rosas embebió el platillo con su pasión, pero además con el aroma y sabor de una flor que durante siglos ha deleitado a culturas gastronómicas milenarias como la persa y, discretamente, aportando una dosis de vitamina C y antioxidantes.
Fuente de la imagen, Getty Images