La dependencia global de la isla, aunque silenciosa para muchos, es extremadamente poderosa: todas las grandes tecnológicas: Apple, NVIDIA, AMD, Qualcomm, dependen de las fundiciones taiwanesas.

Hay un asunto que mantiene en vilo a Estados Unidos y, sobre todo, a Silicon Valley: la dependencia casi total de los chips producidos en Taiwán. No es un detalle menor: la isla se encuentra frente a la costa sureste de China, y las relaciones entre ambos territorios no atraviesan su mejor momento. Los expertos en política internacional observan con atención cada desarrollo entre Pekín y Taipéi, conscientes de que incluso un pequeño conflicto podría tener repercusiones globales. Incluso Polymarket, plataforma que cada vez cobra más relevancia en el mercado de apuestas geopolíticas, sigue ofreciendo la posibilidad de apostar sobre un enfrentamiento que, para muchos, parece estar más cerca que nunca.