Un estudio destaca una ventaja sorprendente para las compañías aéreas: si los pasajeros pesan menos, gastarán menos en combustible.

Ahora resulta que los kilos perdidos también pueden representar una ventaja sorprendente para las aerolíneas: un gasto menor en combustible. Si los pasajeros pesan menos, la carga de los aviones se vuelve más ligera.