“El café simplemente no me hace mucho efecto”, dice Emily, de 20 años, mientras sale de una cafetería en el centro de Londres a las 6 de la tarde.
“Normalmente tomo dos tazas al día y quizá también una bebida energética. Y luego puedo beber refresco de cola toda la noche y sentirme perfectamente bien”.
Todos tenemos un amigo como Emily. Ese que puede tomarse un espresso doble o incluso una bebida energética por la noche y aun así quedarse dormido una hora más tarde sin problemas.
Fuente de la imagen, Dogukan Keskinkilic/Anadolu Agency via Getty Images
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- Autor, Jim Reed
- Título del autor, BBC News