Los monarcas autocráticos dejaron en su día un eco de su gloria en las ruinas de los megaproyectos que dirigieron en la cúspide de su poder indiscutible.
Esas monumentales huellas físicas se encuentran en las fértiles llanuras, laderas de montañas y desiertos de Medio Oriente. Pero uno de sus homólogos modernos más prominentes quizás solo haya dejado una huella digital para algunos de sus conceptos más ambiciosos.
Hace una década, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman —o MBS, como se le conoce popularmente— decretó una revisión de su país que parecía sacada de la ciencia ficción.

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- Autor, Sebastian Usher
- Título del autor, Corresponsal de asuntos globales