La cofundadora del sindicato de trabajadores agrícolas habló de su relación con Cesar Chavez y de la noche en que este la violó.
En los días posteriores al día de Acción de Gracias de 1986, Dolores Huerta estaba lista para celebrar. Como una de las colíderes del sindicato United Farm Workers (conocida como UFW, por su sigla en inglés, y como Unión de Campesinos, en español), había pasado cuatro meses en Washington presionando a los legisladores para que aprobaran la Ley de Reforma y Control de Inmigración, una legislación histórica que concedía la amnistía a millones de migrantes indocumentados.
