Opinión
Ensayo invitado
La gente tiende a asociar la erosión democrática con la interferencia electoral y la represión policial violenta. Pero hay un indicador más silencioso de que una democracia está en peligro: la disolución de las leyes que protegen el dinero público.

Es demasiado tarde para preguntarse si podría ocurrir lo mismo en Estados Unidos: ya está ocurriendo. El Artículo I de la Constitución establece claramente que el Congreso debe controlar cómo se recauda el dinero público y cómo se gasta. A una velocidad asombrosa, ese elemento esencial se está desmoronando.