
Robert Hansen mató a treinta mujeres. El asesino serial secuestraba a sus víctimas, las subía a su avioneta y las llevaba hasta su cabaña. Allí las liberaba y las hacía correr para dispararles con su rifle a distancia

Nada más amable que el panadero que sonríe detrás de una nube de harina. El de la vuelta. El que te guarda el pan calentito en medio de un clima frío y hostil. El trabajador tempranero y confiable. En todas las sociedades a los panaderos se los presume buena gente, más si encima son padres de familia y asisten cada domingo al servicio religioso de su iglesia.
