Este caso representa un intento poco habitual de hacer responsable a un jefe de Estado ante un tribunal de Estados Unidos.
Una madre estaba en la cocina de su casa, en la capital de Venezuela, preparándose un café al amanecer de un día de 2017 cuando, según afirma, vio por la ventana a unos policías con armas largas y cortas. Unos instantes después, uno de ellos estaba forzando la puerta de su casa con una barra de metal.
