Cuando Lisa Rees tomó su primera dosis del medicamento para bajar de peso en abril, esperaba perder algunos kilos.
Lo que no esperaba, sin embargo, era el efecto secundario que ella misma ha descrito como el “mejor beneficio” del medicamento: además de comer menos, también ha estado bebiendo mucho menos alcohol.
Lisa solía beberse dos botellas de vino en una salida nocturna, pero ahora, después de tomar un par de copas, esta mujer de 46 años originaria del sur de Gales, en Reino Unido descubre que físicamente no puede beber “ni una gota más”.
Fuente de la imagen, Peter Cade/Getty Images
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- Autor, Grace Dean
- Título del autor, BBC News